A mis nietos y nietas


Si a vuestro paso habéis dejado caer alguna
espina, regresad, arrancadla y en su lugar sembrad
una rosa.

Vuestra abuela que os quiere tanto...


sábado, 31 de octubre de 2015

Reflexiones para mis nietos


Y este bello amanecer de hoy, mis queridos nietos,
es la vida que vuelve. Volvamos con ella 
a empezar  y ser un poquito mejores...

Mis queridos nietos: ya, a excepción de los chiquitines de la tita Belén, todos estáis en edad y capacidad de entended lo que hoy, víspera del Día de Todos los Santos, quiero deciros en  reflexiones que me hago y os hago para que todos seamos cada día un poco mejores.
Hoy voy a  hablaros de lo que yo pienso que es la vida. Me gustaría saber qué es para vosotros. Os quiero muchísimo y lo sabéis.

La vida es un tren que pasa. Si no subimos a tiempo, si lo dejamos ir, nos quedaremos para siempre en la estación de espera. Y el próximo, al único que podremos acceder, será el tren de la muerte

La vida, es una página en blanco que se nos entrega  en el instante mismo de nuestro nacimiento. Hasta el día que somos capaces de pensar y decidir, son los demás los que escriben en  ella, pero llega un momento, que, o cocogemos la pluma y nos convertimos en protagonistas, lo cual nos será, paradójicamente, fuente de gratificación y dolor, o  dejados llevar por la comodidad, aceptemos la letras que los demás sigan imprimiéndonos al ritmo de nuestros pasos. Esta actitud, antes o después nos exigirá estampar una firma de autenticidad que nos podremos ratificar con la consiguiente frustración.

La vida es tan sólo un corto paseo  al atardecer de un bello día. Bueno será volver la vista atrás por si a nuestro paso crecieron espinas. En cuyo caso habrá que regresar, extirparlas y en su lugar sembrar rosas.     

La vida, con el paso de los años, se va transformando en montón de escombros, donde, sin duda, palpitan hermosos retazos de felicidad. nBuscad y veréis  cómo encontraréis el árbol al pie de la ladera, el camino de ayer, buscad y encontrareis palabras que, en ecos, os devolverán la memoria perdida de las cosas, buscad y aparecerá el índice del pasado que os remitirá a la salvación en momentos en los que la luz de vuestra  "casa" se apague y os  quedéis a solas con la silla de anea y el crujir de viejos tejados
                       
La vida es un ir rompiendo moldes con los riesgos que ese proceder entraña, pero sin comparación lo es más el pasar por la vida, corto paseo, sin colaborar a la creación que somos de un Dios que nos dejó una cuenta sin saldar: la de "recrearnos" con nuestras capacidades individuales, con nuestras cotidianidades... con nuestro singular proyecto.  Cuenta pendiente que no hay que olvidar porque, al otro lado, se nos espera con todas las cuentas saldadas.

La vida es una sucesión de cotidianidades, de  pequeños y sencillos problemas que, no obstante, pueden resultar, para algunos seres humanos, que no saben cómo vencerlos, murallas insalvables, feroces monstruos que los amedrentan. Y ahí debéis estar  con la mano tendida. Vosotros, en cada caso, sabréis cómo. No os  reservéis. 

La vida es un camino por recorrer. En él encontraréis  de todo, pero jamás caigáis en la tentación de inmovilizaros   en punto alguno por blanco o negro que sea. Continuad siempre hacia delante sin mirar para atrás porque una luz que se apaga no volverá  a lucir por mucho que os duela. Podréis eso sí, guiado por su rastro, colgar una nueva en el horizonte de vuestros pasos. Y no os perderéis lo sucesivo que siempre será sorprendente, y sobre todo no dejéis  de marcar huellas que sirvan de guía a otros caminantes.


Y no  no se hunde la casa por una gotera, pero hay que “taparla”, mientras no sea incontrolable chaparrón, y cuando lo sea habrá que buscarle un buen “paraguas”, pero no se puede detener la vida: habrá que inventarla, habrá que sacarla de la nada, pero jamás entregar las armas.